Eso no es racismo

Eso no es racismo

“Vivir en cualquier parte del mundo hoy y estar contra la igualdad por motivo de raza o de color es como vivir en Alaska y estar contra la nieve.”

William Faulkner, poeta)

“Aquí no hay racismo” “Yo no soy racista peeerooo…”

He oído esas afirmaciones un millón de veces, cada vez que intentas explicar el racismo a las personas que no lo sufren, te salen con lo mismo, o bien te afirman que no es real, para ellos no es real, obvio, no lo han vivido, o bien te dicen que exageras.

Lamentándolo mucho, he de decir que el racismo es real. Es una lacra en la sociedad, es algo contra lo que hay que luchar, pero no porque tu nunca hayas vivido comportamientos racistas has de afirmar que no existe, ya que sería lo mismo que decir que no existe la contaminación, el calentamiento global o la violencia de género (ojo, que hay quien afirma también que estas cosas son invenciones también).

Hace dos semanas en Bragança (Portugal) un joven fue apaleado por unos individuos a la salida de una discoteca, murió diez días después en un hospital de la ciudad de Porto. Las noticias sobre este acto deleznable son escasas, nadie ha sido detenido, no hay sospechosos, pero si hay un chico de 21 años que murió solo en un hospital. Bragança es una ciudad de unos 25.000 habitantes, con muchos estudiantes universitarios y muchos inmigrantes, es extraño que en una ciudad tan pequeña, nadie sepa nada.

El joven asesinado se llama Luis Giovani, natural de la isla de Fogo (Cabo Verde) llevaba apenas dos meses en Portugal a dónde fue para estudiar, era músico y tenía un grupo. Quince individuos le esperaron a la salida de una discoteca, le pegaron con palos, con cintos y con todo lo que tenían a mano y sin embargo, ¿se ha visto esta noticia en algún sitio?

Solo se me ocurre un motivo para que esta noticia no salga en los medios y es que Luis Giovani era extranjero, era negro y todos aquellos que participaron en la paliza que recibió eran portugueses y blancos. No hay otra razón lógica para que esto no haya salido en los medios.

Nos intentan convencer de que progresamos, de que la sociedad avanza pero lo cierto es que yo veo que los que se vamos hacia atrás. Cada vez hay más partidos de ultraderechas en parlamentos europeos, cada vez hay más discursos de odio y xenofobia y ya no solo en las redes sociales, la gente ya no se escuda en sus perfiles de anónimos sino que rezuma odio por sus poros y eso al final se traduce en una cosa, miedo.

Cada vez que veo en la televisión o en las redes un ataque racista en el metro o en un supermercado me hierve la sangre de impotencia, pero en el fondo pienso, ¿seré yo la próxima? ¿Llegará un día en el que alguien me ataque en el metro o en el tren solo porque soy negra? Y siento miedo.

Y eso es lo malo del racismo. El odio lo sienten otros pero eres tú el que vive con miedo, porque te reducen a una cosa solo, porque ya no importa quién eres sino qué eres, podrás ser barrendero, abogado, maquinista, cantante, una persona que le gusta leer o el cine de acción, da igual si naciste en España o en París que lo que te define es tu color de piel, tu tipo de pelo o la forma de tu nariz.

Y sin embargo, se empeñan en decir que no hay racismo. Pero piensa, ¿alguna vez has intentado no decir la palabra negro porque te sonaba ofensivo?¿Alguna vez has pensado que los negros/latinos/chinos son “buenas personas”? Pues eso, eso es racimo, pero está tan metido, tan socialmente aceptado que crees que es inofensivo, que eso no es racimo.

Pero antes de hacer un comentario o una pregunta, piensa, ¿se lo dirías a una persona blanca?

Somos Hijos del Camino

Somos Hijos del Camino

¿Alguna vez habéis leído un libro y os identificáis con el protagonista? Pero no me refiero a cuando os gustaría ser el protagonista porque quieres que te pase a ti lo de conocer a un millonario o conseguir el trabajo de tus sueños, sino a cuando de verdad lees un libro y piensas “¡pero si esto me ha pasado a mi!”, pues eso es lo que me ha ocurrido a mi con Hija del Camino de Lucía Asue Mbomio Rubio.

En esta novela se narra la vida de Sandra, una joven española de padre guineano que crece en España en los ochenta sintiendo que no era de ninguna parte sino una “hija del camino”. Sandra vive el racismo desde su más tierna infancia, ya que es negra en una sociedad llena de blancos y de prejuicios y de tópicos en dónde tiene que pelear para demostrar que es algo más que el color de su piel, y según vas avanzando en la novela y te sumerges en la vida de la joven Sandra te das cuenta de que Sandra eres tú, de que Sandra…somos todos.

Todas la mujeres y niñas racializadas del mundo hemos sufrido las vivencias de Sandra, los insultos, la hipersexualización y un largo etc. que cuando cuanto más lees más te ves reflejada. En mi caso las similitudes fueron incluso más allá, ya que, sin hacer mucho spoiler, la protagonista y yo estudiamos la misma carrera e incluso el Erasmus en el mismo país.

Pero cada vez que veía algún paralelismo entre Hija del Camino y mi vida, una idea se cruzaba por mi mente y es que, si yo veo mi vida reflejada en esta novela, ¿cuántas personas habrá que sientan lo mismo que yo? Tengo unas cuantas amigas que también se han leído el libro y les ha pasado lo mismo que a mí así que imagino que seremos unas cuantas y si lo piensas, es un poco triste.

Somos muchos los que crecimos sintiendo que no encajábamos, que no “éramos de aquí” porque nuestra piel y nuestro pelo eran diferentes, en muchas ocasiones me preguntaron si “sabía hablar africano”, si había visto leones o incluso si las casas en Cabo Verde eran como las de aquí. Poco podía responder yo que nací en El Bierzo y había visto las mismas cosas que los otros niños bercianos, pero mis respuestas no valían porque siendo negra yo no puedo ser de aquí.

No somos de aquí, no somos de allí, somos, como bien lo describe Lucía Mbomio “hijos del camino”, ¿pero acaso es algo malo? Estoy hecha de dos mundos y eso es parte de mi encanto, no tengo porque elegir entre ser española o caboverdiana, entre ser europea o africana, porque esos dos lugares pertenecen al mismo planeta.

Hija del camino es un retrato la identidad, los lazos de familia y la lucha contra el racismo perfectamente escrito por una persona que ha vivido todas estas experiencias y sabe describirlas de una manera sincera que te cala muy hondo. Una lectura 100% recomendada para aquellos que son hijos del camino o para los que quieran saber cómo se siente cuando te hacen sentir que no perteneces al lugar al que perteneces.

Historias de São Nicolau II

Historias de São Nicolau II

Continuamos con el relato de don José Alves Fortes de Caleijão (Sao Nicolau) que aquí os transcribo. Esperemos que los recuerdos de este anciano sirvan para no olvidar las bonitas historias que se esconden en los rincones de la “ilha de Chiquinho”

Texto original

Estoy seguro que fue en 1945, cuando se construyó la fuente del agua del canal. Yo estudiaba el segundo curso en la escuela Rotxinha y a diario pasaba por ahí sobre las once de la mañana.

El Dr. Américo Nascimento, que era el presidente de la Cámara Municipal, sabiendo que ahí había historia, decidió restaurar la fuente abandonada y estropeada. El día de la inauguración fui invitado a apadrinar el acto y aquí mi modesta intervención.

“Señoras e señores, en primer lugar quiero agradecer al sr. Presidente Américo Nascimento que me haya invitado a asistir a la inauguración de esta fuente de agual del canal. Señor presidente e ilustre comitiva, para nosotros, los habitantes de este pueblo Caleijão, hoy es día de fiesta. Esta fuente fue la que nos abasteció de agua para el consumo doméstico durante años. Después, las sequías persistentes llevaron a que el agua no fuera suficiente para abastecer a la población. Se hacían largas filas y se demoraba mucho en poder conseguir apenas una lata de agua. La fuente era también lugar de encuentro y de convivencia. Al caer la tarde, jóvenes y adultos se juntaban aquí, conversaban, contaban historias, adivinanzas, anécdotas; aquí era el único lugar en el que se oían noticias porque no había radio ni televsión, ni un club donde la multitud pudiera reunirse para jugar a las cartas, uril* o a las damas. Era todo aquí, sobre estas piedras. Si ellas pudiesen hablar dirian que lo que estoy contando es cierto. Aquí también era el lugar de encuentros de enamorados…En 1972 vino el agua corriente y se acabaron las reuniones, se acabó la falta de agua para el consumo doméstico. La fuente de agua corriente fue construida más abajo, el canal dejó de tener la afluencia que tenía. Hoy, gracias a Dios, con nuestra Independencia, todo cambió para mejor. Ya no tenemos esos problemas porque tenemos agua corriente en nuestras casas, ese problemas está resuelto. Los jóvenes de ahora tampoco tienen problemas de entretenimiento porque ahora hay radio, televisión, Internet, club social y polideportivo, cosas que en nuestro tiempo no existían ni en nuestros sueños. Por ello creo hemos de agradecer las diligencias de nuestro Presidente de la Cámara Municipal por restaurar un pedazo de nuestre historia. Señor Presidente, excelencia, tengo otros asuntos a los que me preocupan y como estos actos no se dan todos los días, me gustaría exponerlos aquí, ¿puede ser? El presindete ha dicho que si, que puedo exponer lo que siento, se lo agradezo, lo primero es…”

Continuará

* juego muy popular en Cabo Verde y en gran parte de África. Uril, oril, ouri, ori …tiene diferentes nombres. Oware (Ghana), Wari (Malí), Awalé (Costa de Marfil) o Warri (Caribe). Se calcula que tendrá más de mil años de existencia y que existen más de 300 variantes. https://tecuentodeviajes.com/2018/01/26/uril-viajar-a-cabo-verde/

La Bella y la revelación

La Bella y la revelación

Hace relativamente poco tiempo tuve una revelación y de lo más curiosa. Me encontraba viendo por millonésima vez La Bella y la Bestia de Disney, película que llevo viendo desde mi mas tierna infancia, de la que me sé todas las canciones y diálogos (soy una fanática de las películas de Disney), cuando tuve la revelación, tal vez una pequeña epifanía.

Todos recordaréis al personaje de Gastón, el hombre más fuerte y robusto del pueblo, el mejor cazador, el más apuesto…vamos en teoría el mejor marido que una podría encontrar, pero según avanza la película te das cuenta de que Gastón es un engreído y un chulo, un egoísta y vanidoso, y una larga lista de etcéteras, pero dejas pasar todo eso, o por lo menos yo lo hacía, porque pensaba que, a una persona enamorada de Bella, de una chica tan dulce y buena, una persona que puede sentir ese sentimiento tan hermoso, no puede ser tan malo, ¿no?

Mi revelación vino de esta idea, Gastón NO estaba enamorado de Bella, no la quería, nunca la quiso, solo era un trofeo para su vitrina, él se la merecía porque ella era la más guapa de la “Aldea Ideal”.Qué cómo sé que no estaba enamorado de ella? Fácil, el amor es un sentimiento muy irracional a veces si, pero es un sentimiento hermoso, y si hay algo que lo caracteriza para mi es el altruismo. Cuando de verdad quieres a alguien, cuando es amor de verdad, lo que quieres es, por encima de todo, que esa persona sea feliz aunque no sea contigo, aunque sea estando lejos de ti. Cuando alguien se enamora piensa en el otro antes que en si mismo, de eso se trata el amor verdadero. Gatón no quería que Bella fuese feliz, solo quería poseerla, ser su dueño, y le dolió tanto que Bella se enamorase de un “monstruo” antes que de él que decidió acabar con su supuesto rival sin pensar en lo mal que lo pasaría Bella si la Bestia hubiese muerto. Eso amigos mios, ¡NO ES AMOR!

Sé que a veces cuesta mucho pensar en los demás antes que en nosotros mismos, pero yo pienso que no hay mejor prueba de amor verdadero que esa. De todas formas dicen que si quieres a alguien de verdad tienes que dejar que se vaya, si no vuelve es que nunca fue tuyo.
Es difícil lidiar con nuestro sentimiento y mucho más intentar comprender los de los demás, pero no viene mal intentarlo de vez en cuando. Si Gastón se hubiese molestado un poquito en conocer a Bella, si se hubiese dado cuenta de que ella no era como las demás chicas, tal vez habría podido dejar de pensar en si mismo y lograr que ella se enamorase de él.

La Bestia si supo sacrificarse, dejó que Bella abandonase el castillo porque ella quería ir a cuidar a su padre a pesar de que sabía que sin Bella su vida sería gris y monótona, pero ella sería feliz. Es gracioso que sea una bestia la que de lecciones de amor a las personas.

Sé que ese no es el mensaje principal de la película, se supone que es que la belleza está en el interior, pero yo también aprendí que el amor a veces está en el sacrifico, bonito pero trágico.

Historias de São Nicolau

Historias de São Nicolau

São Nicolau es una de las islas que conforma el archipiélago de Cabo Verde, conocida como la “ilha de Chiquinho” por la novela de Baltazar Lopes da Silva, suele ser una isla “olvidada” por el turismo e incluso por el gobierno del país, sin embargo, yo que he estado ahí muchas veces he de decir que tiene un encanto y una magia únicas.

En mi última visita descubrí unas historias escritas por un señor de Caleijão, don José Alves Fortes que aquí os transcribo, la traducción es mía así que sed benevolentes.

Texto original de Don José Alves Fortes

Supe que nhô Pedro Lopes Da Silva, padre del Dr. Baltazar Lopes Da Silva, por problemas que tuvo con el señor Cónego Correia se enemistaron para siempre y cortaron relaciones. Nhô Pedro murió en 1933, tres años antes de nacer yo porque yo vine al mundo en 1936, por tanto yo oí lo que mis mayores me contaron.

Cuando Nhô Pedro sintió que estaba mal e que se iba a morir, en ese tiempo Cónego Correia era el único padre que estaba aquí, y dijo a su familia que no quería sombre de padre enemigo encima de su cadáver. Cuando el muriese bastaba con meterle en el ataúd y seguir directamente para el cementerio.

Nhô Germano Martins, ya fallecido, me contó que cuando tenía diecisite años, su familia tenía buena relación con la familia de Nhô Pedro Lopes y asistió al funeral. Como la familia cumplió las órdenes que Nhô Pedro, no entraron en la iglesia, fueron directamente al cementerio. En aquellos tiempos, personas como el señor Pedro, por haber sido administrador del consejo municipal, eran acompañadas poar un sacerdote hasta la sepultura, pero el señor Pedro no quiso. Nhô Germano me contó que Nhô Pedro contaba con muchos amigos y que su funeral fue una procesión bonita y que el nunc había visto una cosa así.

De aquella, se encontaban aquí deportados políticos anti fascistas, eran muy amigos del señor Pedro, por ser él un buen hombre le habían acompañado durante el funeral. Nhô Germano dijo que fue un funeral animando y bonito. En el cementerio el escuchó un discurso que el Dr. Manuel Camões hizo a pie de sepultura. Un discurso con mucha elocuencia que nunca había escuchado. El Doctor Camões que era médico-teniente, uno de los deportados políticos, en un punto de su discurso, alzó los brazos y dijo así: “El señor Pedro Lopes Da Silvad, fue un hombre ilustre, el señor Pedro Lopes Da Silva imitó al los grandes ilustres portugueses. El no quiso sombra del sacerdote enemigo encima de su cadáver e hizo bien porque un padre no salva a nadie, sobretodo a su enemigo. Un funeral se hace con un párroco solo porque es más bonito pero no salva a nadie. Descansa en paz Sr Pedro Lopes Da Silva, como fue un buen hombre le deseo um buen descanso y que disfrute de la felicidad eterna. Adiós señor Pedro Lopes.”

Oí también una historia del Dr. Baltazar cuando ejercía la abogacía. Un chico y una chica que eran novios, y la chica se quedó embarazada. Los padres de la joven se enfurecieron porque nunca les gustó ese muchacho. Como la chica era aun menor, tenía diecinueve años y por entonces la mayoría de edad era a los veintiuno.

El chico quería mucho a su novia, dijo que se casaría con ella, pero los padres no querían esa boda por lo que acudieron a la justicia y el joven fue detenido y encerrado en el calabozo a la espera de ser juzgado. Contactó con el Dr. Baltazar para que fuera su abogado. Baltazar acudió para escuchar la versión del acusado y le prometió que le defendería.

El día del juicio, el joven fue acusado fieramente por el abogado de su novia y también por otras autoridades que no sé quienes eran. Cuando fue el turno de palabra de Baltazar, llevaba con él un aguja e hilo. Invitó a uno de los miembros de la acusación, que no sé quén era, para enhebrar la ajuga que el sujetaba. Comenzó a moverse y a temblar y el hombre exclamó “¡Si sigue así no lo voy a conseguir Baltazar!”

“Y no lo va a conseguir nunca porque yo no quiero” respondió Baltazar, “Todo ocurrió porque la chica estaba con su novio y le quería, ¿saben cuando comenzó la fiesta?¿Por qué solo cuando se quedó embarazada es que fueron a la justicia?”

¿Mereció la pena?

¿Mereció la pena?

Toda mi vida se reduce a esto. Todos los pasos que he dado, todos mis sueños y mi esperanzas están contenidas en ese sobre. Aun no me creo que ya haya llegado. Creía que había sido un sueño pero no, ahí estaba. En la impoluta mesa de madera del centro del salón, con mi nombre impreso en letras doradas y el sello oficial. Jamás había visto mi nombre de esa manera, con una caligrafía pulcra y meticulosa, llena de florituras y adornos, el tono dorado le daba un aire señorial y distinguido. Enseguida vino a mi mente La Cenicienta, seguramente la invitación al baile del príncipe llegó en un sobre similar a ese, con un sello oficial y letras que refulgían como el sol, ¿se imaginaba Cenicienta lo que iba a cambiar su vida con ese pequeño sobre?¿Sabía yo lo que iba a cambiar la mía? No sé si quiero saberlo. No sé si quiero saberlo. Pero, ¿acaso no es lo que siempre había soñado?

Ese sobre y lo que contiene cambiaría mi vida, de eso se trataba, para ello me había esforzado toda la vida. Por eso había sacrificado todas mis horas de libertad en recados, estudios y trabajos que me permitieran ahorrar hasta el último céntimo. Por eso apenas tenía amigos, no podía dedicarles el tiempo que se merecían, el tiempo que necesitaban. Cuando no trabajaba estaba estudiando y viceversa. Por eso no supe de que Ana estaba embarazada hasta que la vi un día paseando en el parque con una abultaba barriga y de la mano de una joven que debía ser su pareja. Parecía cansada pero feliz y a juzgar por su apariencia estaba a punto de dar a luz. La chica que la acompañaba la miraba embelesada, las dos irradiaban felicidad, una felicidad que hacía tiempo que yo no sentía.

Había fijado una meta tan clara en mi camino que todo lo que hacía tenía que llevarme en esa dirección sino, era solo una distracción que no podía tolerar. Ana se había convertido en eso y cuando la vi en el parque supe que ahora era yo la que no era necesaria en su vida. Ver a Ana me hizo acordarme de todos los demás, ¿que sería de Óscar y Susana?¿Y Marcos?

El sobre continua cerrado y brillando. Creo que empieza a echar chispas pero no me atrevo a abrirlo.

Seguramente Óscar y Susana hayan también continuado con sus vidas, ajenos al echo de que yo ya no formo parte de ella. Siempre estaban discutiendo sobre todo y sin embargo no había visto jamás a dos personas que se compenetraran tanto. Sus discusiones iban desde que película de Star Wars era la mejor hasta si España debería haber permanecido fuera de la zona euro, cualquier tema valía para sus eternos debates. Nunca entendí ese tipo de relación y sin embargo les envidiaba. Ellos vivían el momento, eran felices juntos pero también lo eran separados. Se querían, se necesitaban y a veces no se aguantaban. Me pregunto qué habrá sido de sus vidas. No me los imagino casándose, eso era algo muy corriente para ellos, tal vez ya no sigan juntos. Puede que las discusiones acabaran venciendo y al final fueran mas las diferencias que las similitudes o tal vez me equivoque y sigan por ahí, discutiendo y queriéndose. Seguramente ellos sí sabían que Ana va a ser madre, puede que ni piensen en mi, y no se lo reprocho. Yo apenas tengo tiempo para pensar en ellos.

El sobre está temblando, me llama. Las letras componen un baile bastante errático, lo miro extrañada y me doy cuenta de que lo que tiembla no es el sobre sino mis manos. En algún momento mi subconsciente ha tomado la iniciativa y ha decidido que tengo que saber que hay dentro. Lo suelto despacio con las manos aun temblorosas. Es curioso como tiemblan ahora y no lo hicieron ni un ápice cuando le rompí el corazón a Marcos.

No sé qué es lo que me llevó a acercarme a él, ahora me doy cuenta de que no fueron mis sentimientos sino los suyos y los de los demás, los que nos llevaron por un camino en el que no había que adentrarse. Fueron Susana, Óscar y Ana los que nos empujaron a una relación en la que ahora veo que no debí implicarme. Marcos me gustaba, pero no lo vi hasta que fue muy tarde, cuando ya había hecho añicos su corazón. Cuando Marcos se dio cuenta que estaba en una partida en la que sólo él movía las piezas.

¿Pensará en mí ahora?

Como una autómata me dirijo a la puerta. Los primeros aires de primavera me reciben en la calle. Hemos llegado a esa época del año en la que si te abrigas pasas mucho calor, pero no puedes salir sin algo que te resguarde del frio. Las sombras aun son gélidas aunque los rayos del sol intentan abrirse paso entre ellas. Camino y camino. Cualquiera podría pensar que no tengo rumbo, que solo estoy huyendo de una realidad que me aterra. Ponga lo que ponga la carta no habrá vuelta atrás. Tendré una recompensa o un castigo o ambas a la vez, no estoy segura.

En la esquina lo veo. El pequeño bar en el que nos reuníamos lo viernes. Bueno ellos se reunían, yo aparecía cuando tenía tiempo. La terraza está prácticamente vacía salvo por una mujer con un carrito de bebé. Ana sale del bar acunando un bulto entre sus brazos, lo deposita con sumo cuidado en el carrito, le da un beso a la mujer en los labios y se sienta a su lado ¿cuánto tiempo ha pasado desde que la vi en el parque? No me atrevo a acercarme así que continuo espiando desde la distancia. Ana parece agotada pero ansiosa, no deja de levantar la vista buscando algo, temo que me vea pero no me escondo, tal vez ya ni me reconozca. Una sonrisa ilumina su rostro, por un segundo abrazo la absurda idea de que es por mí, de que me ha visto y por eso sonríe, porque recuerda cuando yo era una de ellos, cuando intentaba divertirme un poco, antes de que lo estropease todo, pero no es por mi. Susana y Marcos acaban de asomarse a la esquina, aun van dados de la mano, suspiro aliviada no sé por qué y una milésima de segundo después se me para el corazón. Marcos va detrás de ellos, se está riendo y se le ve feliz.

Mi cabeza se llena de las imágenes de la última vez que vi a Marcos. Destrozado, roto por dentro porque se había enamorado de una chica que no tenía corazón, de una chica que se había marcado una meta tan alta, que tenía un rumbo tan fijo y claro que no veía lo que dejaba en el camino, porque amaba a una mujer que había tardado más de una semana en darse cuenta de que su novio había cortado con ella y porque su corazón sangraba porque ella no lo amaba a él.

Detrás de Marcos corría una chica menuda intentando darle alcance, y cuando estuvo apunto de pillarle él se dio la vuelta y chocaron, sin brusquedad, ambos lo esperaban. Me di cuenta de que tal vez se tratara de una broma entre ellos, algo que hacían a menudo ya que nadie pareció inmutarse. Ana y Óscar se abrazaban como si llevaran mucho tiempo sin verse y Susana se había inclinado sobre el carrito y hacia carantoñas. Marcos les alcanzó al fin, y separó a Ana y a Óscar para abrazar a la joven, todo entre risas y bromas. Siguen igual, yo ya no estoy con ellos y no me echan de menos, no les hago falta, nunca lo hice.

La chica que seguía a Marcos se ha quedado algo rezagada, un escalofrío me recorre por dentro cuando me doy cuenta de que me está mirando, Ana se ha dado cuenta también y de repente, como movidos por un resorte todos se giran y clavan la mirada en mí. Ana sonríe y me invita a acercarme a ellos, pero es la mirada de Marcos la que me atrapa. Quisiera decirle que los siento. Que lamento haber roto lo que teníamos, siento haber sido tan tonta cómo para no darme cuenta de que tenía su corazón entre mis manos y lo dejé caer y todo por qué, ¿por ese dichoso sobre? No hay rencor en los ojos de Marcos, ni dolor, ni nada. Me mira pero ya no me ve, o por lo menos no como antes, y eso me duele. Su mirada indiferente me atraviesa como un daga gélida, parpadeo para contener las lágrimas.

Me doy la vuelta y me alejo de ellos. Ya no me queda nada por hacer salvo abrir ese estúpido sobre y saber si mereció la pena. Si un corazón roto es el precio que tengo que pagar por tener aquello que siempre creí desear.